- La gente de tu planeta está muy satisfecha contigo, Kal-El.
Tú les has servido fielmente y están agradecidos por ello.
Y aun así has regresado para razonar conmigo una vez más.
Hijo, traté de anticipar todas tus preguntas.
Esta era una que yo esperaba que no preguntaras.
- Mi apego los sentimientos que he desarrollado por un cierto ser humano me han afectado profundamente, padre.
- No puedes servirle a la humanidad si inviertes tu tiempo en un ser humano a expensas del resto.
Los conceptos son mutuamente exclusivos.
- y si yo ya no quiero servirle a la humanidad...
- ¿Así es como les pagas por su gratitud? ¿Abandonando a los débiles, a los indefensos, a los necesitados por tus objetivos egoístas?
- ¿Egoístas? ¿Después de todo lo que he hecho por ellos?
- ¿Algún día llegará un momento en el que haya servido suficiente?
Al menos ellos tienen una oportunidad de ser felices.
Yo sólo pido eso, nada más.
- La tuya es una felicidad superior.
El cumplimiento de tu misión, una inspiración que debiste haber sentido.
Debiste haber sentido esa felicidad en ti.
Hijo mío, seguramente no puedes negar ese sentimiento.
- No, no puedo negarlo más de lo que puedo negar el otro, el cual es más fuerte en mí, padre.
Mucho más fuerte.
¿Entonces no hay manera, padre?
¿Finalmente me debe ser negado lo único en la vida que realmente deseo?
- Si no vas a ser Kal-El si vas a vivir como uno de ellos a amar a su especie como uno de ellos, entonces te tienes que convertir en uno de ellos.
Este cuarto ha recolectado los rayos del sol rojo de Kriptón.
Una vez expuesto a estos rayos, tus poderes en la Tierra desaparecerán.
Para siempre.
Una vez hecho, no se puede volver para atrás.
Sentirás como un hombre corriente.
Pueden herirte como a un hombre corriente.
Piensa, Kal-El.
Te lo ruego.
- Padre la amo.
- Piensa, Kal-El.
martes, 15 de septiembre de 2009
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