Influencia de los dibujos animados en el público mexicano.
Compañeros que hoy nos reunimos en este salón universitario donde compartimos día con día nuestros sueños e ilusiones, docente que nos acompaña el día de hoy y nos brinda el conocimiento que nos ayudara afrontar el porvenir, amigos todos.
Un día, un anciano se sentó en la roca a la entrada del pueblo y pronto fue rodeado de niños y estos le cuestionaban “¿Anciano a dónde has ido hoy?”, y este les contesto, “¡hoy eh ido al bosque!” “¿Qué viste, que viste?” Preguntaron los niños. “En el bosque vi ninfas danzando con faunos silvestres, mientras las musas tocaban melodiosas canciones, vi hadas flotando en el aire y brincando en el caer de las hojas y sátiros chocando sus cascos sobre la tierra, todo eso eh visto” y los niños admirados cuchichearon unos con otros y sonrieron.
Al día siguiente, de nuevo la escena se repitió, el anciano fue rodeado de niños quienes preguntaron lo mismo, a lo que el anciano respondió “Hoy fui a las montañas, y vi arpías surcando los cielos, gigantes y esfinges pensando en acertijos.” Y los niños volvieron a quedar perplejos y se alejaron satisfechos.
Al tercer día, los niños se reunieron frente el anciano, y este relato de nuevo su aventura “Hoy, fui al mar, escuche los cantos de las sirenas, vi los juegos de los tritones, y me deslumbre con la belleza de las nereidas.” De nueva cuenta los niños se alejaron admirados.
Al siguiente día, el anciano regreso al bosque, y efectivamente, vio ninfas danzando con faunos silvestres, mientras las musas tocaban melodiosas canciones, vio hadas flotando en el aire y brincando en el caer de las hojas y sátiros chocando sus cascos sobre la tierra, refunfuñando camino hasta las montañas, y allí, vio arpías surcando los cielos, gigantes y esfinges pensando en acertijos aun más enojado se dirigió hacia el mar donde escucho a las sirenas cantar, vio tritones, y a las bellas nereidas, refunfuñando regreso al pueblo, y los niños de nueva cuenta se acercaron “¿Qué viste, que viste?” dijeron, el anciano colérico les dijo, hoy no vi nada.
Y así como el anciano, cuando nuestras fantasías se comprometen en la realidad, preferimos ignorarlas, pues es un mundo de idilio promesas y ensueños en el que procuramos vivir, de no ser así, ¿cuál sería la causa de existencia de las obras de los Grimm, o bien la novela literaria?, que sería de Homero, Ovidio, Víctor Hugo, Poe, Arthur Conan Doyle, entre otros que nos influenciaron con sus sueños, particularmente en el caso de Julio Verne, cuyas obras fueron edictos de un futuro casi inmediato.
Y así, mediante la tecnología fue avanzando, los medios de expresarlos tomaron diferentes formas, desde el surrealismo inspirado por el estudio de los sueños y el subconsciente, hasta el Zootropo que inspiro la cinematografía y en este caso, la animación.
Así como nuestros sueños fueron acogidos por innumerables medios, los dibujos animados se presentaron como una vía por excelencia, que al presentar sus formas icónicas en las que nos reflejamos nosotros mismos, nos hacían caer en una simpatía tacita, sin embargo en nuestro país, las producciones de esta naturaleza han mantenido un perfil bajo, casi inexistente, por lo que recurrimos a las producciones extranjeras, producciones que nos han alienado desde nuestra niñez, hasta estos días, acondicionándonos para situaciones adversas a nuestra realidad idiosincrática, recibiendo por excelencia los colores blanco rojo y azul, como salvadores, preparándonos para guerras inexistentes y educándonos incluso para comer vegetales a veces desconocidas, nos hemos nutrido de la cultura anglosajona que si bien nos ha marcado al país del dólar como un recurrente salvador, también nos ha insistido en los valores de la verdad, justicia, honor, lealtad y esperanza, sin embargo esta no ha sido la única cultura que nos ha bombardeado, así como los tiempos, las influencias y los productos cambian, los dibujos animados que se importan actualmente por nuestras televisoras, de nueva cuenta nos sumergen de nuevo a un ambiente ajeno de engañosa apariencia icónica y estilizada a la que se exponen nuestros niños y jóvenes, que aprende y admiran personajes carentes de personalidad, cada vez más ajenos a nuestro entorno, cada vez más ajenos a la humanidad y la compasión, con un recurrente uso de la violencia que solo nos habla de una gran represión social, ¿Pues no son acaso los sueños el reflejo de nuestros anhelos? a que aspiramos si nos nutrimos con filosofías egoístas, diseñadas por expertos mercadologos, para crear esa sociedad de consumo que los Artistas Pop tanto advertían, exponiendo las mentes del ahora y el futuro, a pensamientos vacuos que les roban su propia ideología, que los ciegan de su propia cultura y los vuelven uniformos, en caricaturas de los propios dibujos animados.
¿Dónde está esa “Hermelinda linda”, bruja de barrio que ayudaba en su noble y torpe inocencia ayudar al prójimo, ese “Memín Pinguin”, en cuya nobleza nos reflejamos todos, ese “Kaliman”, hombre invencible que aterrorizaba el mal, aquel “Karmatron”, que nos hablaba del crecimiento espiritual, esos “Agachados” que nos advertían de las avenencias de México, y esos “Burrones”, que con su ejemplo de lucha y tenacidad nos demostraban que todo era posible?, pues estos personajes de humilde origen, reflejan el verdadero espíritu de México, pueblo de virtud, de libertad y su sueño por progresar, por salir adelante ante la adversidad, de superar retos, de ser uno con los otros, el ejemplo de Butse y sus “Supersabios”, solo es una sombra en el mundo de la animación, un triste reflejo de nuestra identidad, una identidad que debe ser reforzada, no con huevos y pollos, no con magos y gigantes, no con figuras del pancracio.
Si no con ideas, valores, sueños, decisiones, con fuerza, con la fuerza suficiente con la que hasta una figura ilustrada cual Atlante cobre vida, y miremos más allá, sobre sus hombros.

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